• Dentro del fenómeno denominado bullying, la escuela se constituye en el escenario donde desembocan violencias sociales y familiares. En ella, se llegan a inscribir, desde las acciones cruentas que allí se suscitan, las mismas condiciones y posibilidades de asimetría e impunidad. Los niños y niñas víctimas, reiteran la violencia que han sufrido y siguen sufriendo, la reproducen, desplazándose a la posición de agente-activo. La historia de la cultura está hecha de este tipo de procesos. Por víctimas que buscan víctimas para saciar un apetito de venganza, poniendo en juego la sentencia de que no importa quién me la hizo sino quién me la pague. Como si fuera necesario apagar la furia de haberse visto reducido a impotencia. Como la violencia no se entiende o cuando la violencia no entiende, se extiende. Vehiculizamos la violencia sin darnos cuenta, sin advertir que somos un eslabón en su cadena destructiva.
  • El tomo dos de este texto plasma las condiciones de violencia que rigen instituciones como la familia, la escuela y el ámbito laboral, así como las que llegan a surcar de miedo, incertidumbre y desconfianza las relaciones de pareja. La institución es escenario de ejercicio de poder violento, que la fragiliza y desgarra. La violencia circula a menudo con aquiescencia o consentimiento de aquellos que la sufren y también de sus testigos. La violencia institucional como la que circunda relaciones cifradas supuestamente en el amor y en la igualdad de género se nutre del silencio. Es decir, es violencia que ni se relata ni se delata. Los trabajos no sólo exploran las modalidades de incidencia de la violencia, algunas de ellas inadvertidas, no reconocidas por quienes son parte de su circuito devastador, también ofrecen posibilidades de prevención e intervención. En este sentido son abordajes que integran una lectura psicológica exhaustiva y diversificada del fenómeno de la violencia así como estrategias creativas de atención multidimensional.
  • En América Latina se vive una etapa muy violenta desde inicios del Siglo XXI. En México, en la actualidad, cada vez hay más expresiones de delincuencia organizada y crece también la violencia impulsiva y el suicidio. Las ejecuciones colectivas e individuales como secuestro, asesinato, asalto, extorsión y fraude son también parte de las noticias cotidianas. Mucho de ello tiene relación con el narcotráfico debido al aumento desmesurado en el consumo de drogas, sobre todo en EUA. Los esfuerzos de los gobiernos para tratar de detener o "abatir" a los delincuentes son claramente insuficientes. Filósofos, antropólogos y psicólogos importantes han considerado que los seres humanos son agresivos por naturaleza, pero hay otros que opinan todo lo contrario, que la agresividad es una enfermedad. En esta obra, un conjunto de destacados psicólogos de varios países latinoamericanos analizan diferentes facetas de las expresiones violentas que se viven actualmente y proponen alternativas realistas para superarlas.